La estabilidad de las emociones

Estudiante: Siento sensación de descanso y quietud, y no hay emociones para comparar… ¿Cómo describir esta paz?, ¿añoranza?…

Sesha: La gran diferencia entre las emociones frecuentes y las que otorga el mundo interior de la práctica meditativa es su estabilidad, su permanencia.

Las emociones suelen ser como olas que cambian de dirección y magnitud, son realmente caóticas. Sin embargo, con el nacer del discernimiento (viveka), surge un orden diferente del mundo interior; las exaltaciones. Las exaltaciones suelen acompañarnos como lo hace el ruido del mar en alguien que vive cerca de una playa.

Intentar describirlo es como definir una rica comida, pierde gracia. Mantén la vivencia de la profundidad interior, ella te llevará al vacío donde todo es finalmente todo.

Estudiante: En mi vida las cosas van perdiendo poco a poco valor y peso y, al mismo tiempo, voy entendiendo cosas fascinantes que estaban ahí y que no valoraba, como por ejemplo la atención directa sin contenido mental a un estimulo. Dicho esto, quería preguntar si habiendo perdido peso la vida, si habría alguna posibilidad de enamorarme locamente o incluso llegar a apasionarme por algo que no sea la propia búsqueda del ser…

Sesha: Cuando creces, aprendes a olvidar tus juguetes sin tener que vivir un duelo doloroso por ello. De igual manera, cuando conoces, cuando comprendes, aprendes a dejar cosas de ti casi de inmediato. En ocasiones no hay tiempo de hacer duelo por lo que dejas, pues la comprensión intensa no requiere de vivirlo. Pero aún así, solemos quedar como faltos de humanidad o de intensidad ante la vida.

Cuando profundices en tus búsquedas y comprensiones profundas, advertirás cómo es posible hacer gala de sentimientos cuya naturaleza es estable. Radicarse en ellos te permitirá ganar una nueva faceta de humanidad bajo nuevos paradigmas emocionales.

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