Concentración y meditación

La Concentración es un estado No-dual “excluyente”; la Meditación es un estado No-dual “incluyente”.

En el estado de conciencia de la Concentración existe no-diferenciación entre Sujeto y Objeto1. El mundo No-dual presente en la Meditación se caracteriza porque el Sujeto es todos los Objetos, y un Objeto es todos los Sujetos; es decir: hay no-diferenciación entre ellos2.

La Concentración y Meditación se caracterizan por la ausencia de Sujeto independiente del Objeto reconocido y, por lo tanto, son imposibles de definir por un ente independiente de la masa uniforme que experimenta. Sin embargo, la realidad del estado de Concentración posee límites de los que la Meditación carece.

La Concentración aparece en el mismo momento en que la fusión Objeto-Sujeto, propia del estado de Observación, se mantiene. La permanente Evidencia, o la permanente Autoevidencia asociada al Presente, desemboca en la aparición no-diferenciada de Evidencia-Autoevidencia; esto es, el Sujeto es Objeto y el Objeto es Sujeto.

Sin embargo, todos los entes restantes en un campo de cognición de Concentración que no participan de la no-diferenciación Sujeto-Objeto, quedan excluidos de la fusión resultante. Para ejemplificar la situación, nota como, para quien permanece en concentración psicológica3 asociado a una pantalla de cine, los elementos restantes no Totalizados, tales como el techo del teatro, las demás sillas, los ruidos producidos por los vecinos, etcétera, quedan excluidos de la integración que momentáneamente se está produciendo.

Esta exclusión asociada a la Concentración Advaita implica un rasgo de limitancia cuya naturaleza esencial hemos denominado instintiva, y participa de un plano de realidad asociado a estratos de memoria a largo plazo, es decir, a experiencias propias de un Sujeto ya olvidadas por el amanecer de otros tiempos.

Es la falta de integración consciente de todos los constituyentes de la memoria lo que genera un sesgo de diferenciación entre Concentración y Meditación. Sin embargo, los estratos mentales que conforman la memoria no son únicamente aquellos que el Sujeto recuerda a corto plazo, sino también todos los contenidos mentales que hacen parte del interminable karma generado en tantas vidas.

La disgregación de la memoria en estratos de largo y corto plazo produce un límite, una frontera que impide la no-diferenciación incluyente en el estado de Concentración.

Diluidas las fronteras instintivas, es decir, integrada y disuelta la totalidad de la memoria resultante de los ambientes ancestrales, nace el estado No-dual incluyente propio de la Meditación, realidad que incluye todos y cada uno de los contenidos del universo que acontece.

En el estado de Meditación no existe límite ni diferencia alguna entre sus constituyentes. Allí todo lo existente “ni es, ni es”; no emerge apreciación de “nombre” y “forma”; la realidad No-dual es un continuo fluir no-diferenciado de Presente Puro, Conciencia, Existencia y Bienaventuranza Absolutas.

1 La cognición Total requiere de la fusión de Sujeto y Objeto. La Concentración es diferente: existe no-diferenciación. Mientras en la cognición Total la fusión advierte la pérdida del Sujeto en el Objeto o del Objeto en el Sujeto, la no-diferenciación -propia de la Concentración- implica la permanencia simultánea de Sujeto y Objeto en forma de Evidencia-Autoevidencia.

2 En la Concentración los contenidos internos al campo de cognición son no-diferenciados, pero aún están limitados por la naturaleza instintiva de la frontera mental. En la Meditación, el campo de cognición no posee frontera alguna, razón por la cual hay no-diferenciación sin límite.

3 La denominada concentración psicológica forma parte, para el Advaita, del estado de Observación.

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