¿Cómo rompemos el encadenamiento kármico?

Estudiante: Tengo un hijo con autismo y mi vivencia y la de mi familia es de mucho sufrimiento; a veces estoy perdido preguntándome el por qué sufre y nos hace sufrir a nosotros…

Sesha: Los hilos kármicos entretejen nuestra vida de formas que no solemos entender. El conjunto de actividades previas en vidas sin cuento llevan a crear encadenamientos que finalmente olvidamos, así como tampoco recordamos qué hicimos la semana pasada a una hora en especial.

Ves a tu hijo sufrir, pero tal vez él no tenga conciencia de la manera como tú lo adviertes. Al no realizar cientos de actividades que tú si realizas, no echa de menos un tipo de vida que desconoce. Tu hijo no sufre por aquello que desconoce pero tú sí sufres porque no realiza la vida que presumes es aquella que crees debería vivir.

Seguramente eres tú quien más sufre, pues tus expectativas se cruzan. A lo mejor el karma que está entretejido entre padre e hijo lleva a enseñar más al padre que al hijo. Tener un hijo autista lleva a vivir cosas que otro ser humano jamás insinuaría. La vida te dio una oportunidad extraña pero valiosa para hacer del amor algo más que simple compañía y convertirlo en profunda entrega

Estudiante: ¿Cómo rompemos el encadenamiento kármico?

Sesha: El encadenamiento kármico no lo puedes romper mientras intentes hacerlo. Él nace de la forma de cognición intencionada con la que adviertes la acción física y mental. La presencia egoica en la percepción induce la génesis kármica. No existe una acción que te permita fraccionar el karma, pues este nace de la ignorancia al no reconocer la verdadera naturaleza del Sí Mismo.

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