Trocando el karma en dharma

Una persona que alcanza un estatus interior de comprensión tiende de forma natural a aislarse, a desarrollar cada vez menos compromisos, porque cada compromiso implica una suerte de reacciones y esto es algo que desde una plenitud interior se tiende a eludir. Aún así, a veces el dharma de alguien que haya alcanzado ese estatus le lleva a enseñar, en cuyo caso el aislamiento deja de tener sentido. Se sabe que Nisargadatta, por ejemplo, se encaminó a los Himalayas para aislarse en alguna cueva después de haberse establecido en la Libertad final. Poco antes de llegar a su destino, se encontró con un antiguo condiscípulo al que comentó su intención. Dado que ya había abandonado todo anhelo, todo compromiso y que buscaba retirarse, su amigo le planteó: “Si ya no hay identificación ni compromiso con nada, ¿qué más te da estar en una cueva o en tu casa?” Así fue que Nisargadatta volvió a su hogar a vender nuevamente cigarrillos. La cuestión es: Nisargadatta hacía lo mismo que antes de su Realización pero ahora ya sin sentido de identificación. No se trata, por tanto, de lo que se hace o deja de hacer. Toca hacer lo que el prarabdha karma provee pero con desidentificación, es decir, trocando el karma en dharma, en Recta Acción.

Tags

Deja un comentario

Your email address will not be published.

top