Toda percepción ecuánime es liberadora

Estudiante: Afirmas: «Contemplar el mundo con los sentidos es una actividad muy sana, terapéuticamente hablando», pero creo que los sentidos tiran de un lado a otro, no se trata de aquietarlos sino de ver hacia dónde te llevan, ¿no?

Sesha: Toda percepción carente de esfuerzo, es decir, toda percepción ecuánime, es francamente liberadora, ya sea interna o externa. El sistema nervioso goza en estos momentos de libertad de una reestructuración natural, razón por la cual la atención no forzada se convierte en un alimento terapéutico.

Estudiante: ¿La percepción de las propias sensaciones corporales es un modo adecuado para la práctica meditativa externa?

Sesha: Las sensaciones corporales táctiles son válidas, son opciones interesantes para tu práctica externa. Lo único importante es que uses los cánones adecuados para hacerla, esto es, tu atención debe proyectarse y cabalgar sobre el estímulo de forma constante y continua.

Estudiante: El tacto se puede usar para despersonalizar y entrar en Observación externa; para ello, ¿el receptor debe mantener la atención presencial en el tacto?

Sesha: Cualquier información externa es susceptible de ser usada para generar la despersonalización de la percepción externa. Al igual que el tacto, los demás sentidos también sirven de referencia para el desalojo del sujeto.

Estudiante: Hoy me he parado largo rato a mirar un coche. Después de un rato de observarlo lo he visto como un simple objeto, es decir, no he tenido en cuenta toda la información acumulada del mismo. ¿Es esto meditación externa? Prevalecía la percepción sensoria sin la intervención del sujeto…

Sesha: Así es, esa es la simpleza de la percepción externa: «conocer sin conocedor». Es el primer paso que lleva al paradigma cognitivo que desaloja al observador del proceso de la cognición. Más allá de esta forma de conocer existe otra más intensa, la no-dual.

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