Tanto dualidad como No-dualidad coexisten

Tanto dualidad como No-dualidad coexisten. La dualidad se asienta en la No-dualidad sin modificarla, de igual manera que los Objetos ocupan un lugar y luego otro, sin modificar la naturaleza del espacio en donde se encuentran.

Tanto dualidad como No-dualidad coexisten. La dualidad se asienta en la No-dualidad sin modificarla, tal como una película de cine que muestra fuego o inundación no modifica la pantalla sobre la cual se proyecta.

Tanto dualidad como No-dualidad coexisten. La dualidad se asienta en la No-dualidad sin modificarla, tal como el acontecer del Presente otorga realidad de existencia a los Objetos del pasado que en él fluyen sin modificarlo.

Tanto dualidad como No-dualidad coexisten. La dualidad se asienta en la No-dualidad sin modificarla, tal como la Conciencia ilumina la cognición de los Objetos, sin que éstos la modifiquen.

Observe la mar y note que puede ser percibida como un único contenido: el contenido «mar». Sin embargo, también es posible observarla como olas, burbujas, gotas, etcétera. Son miles de partes: olas, burbujas y gotas conforman la entidad «mar». A su vez, una ola cualquiera puede representarse en nuestra percepción como un contenido independiente de cualquier otro; la ola se convierte en la suma de cresta, movimiento, burbujas, agua, etcétera.

Ahora intente observar la misma mar, o cualquier ola, o cualquier burbuja, sin emitir juicio ni conceptualización alguna. Obsérvela aconteciendo en el Presente, libérese de la memoria y no intente aferrarse a ningún concepto mental que implique asociación, relación o negación. No defina la mar mediante «nombre» ni «forma»; sitúese «fuera»1 de usted mismo mientras la conoce. Así, libre de toda expectativa y sin negar la naturaleza existencial de lo que observa, note como el límite del Objeto y su propio límite como observador lentamente se disgregan. Allí cesa la limitancia y diversificación tanto de Objeto como de Sujeto. Ahora las cosas simplemente Son, sin tiempo, sin pasado, sin futuro. Si en la apreciación del acontecimiento cognitivo logra diluir, inclusive, la asociación pasiva que tiene respecto al hecho de haber sido o algún día llegar a ser, entonces ha traspasado las infinitas regiones de la cognición asociadas a Sujeto y Objeto. Si aún mantiene la actitud de fluir en el Presente, habrá sublimado todo estado cognitivo dual. Ahora la cognición fluye asociada a la Conciencia, reconociéndose como identidad Objeto-Sujeto y, además, no diferenciado de todos los infinitos Objeto- Sujetos en este y en todos los universos existentes.

Aún más: permanezca operando desde el no-juicio, desde el no-esfuerzo y experimentará un hecho sin precedente: reconocer que no existen múltiples entes No-duales; tan solo la No-dualidad, que subyace como causa metafísica del universo entero, sin distingo, sin diferencias y, por supuesto, sin presencia egoica de quien observa.

1Es una de las dos simetrías que ofrece el limitante de Fronteras: «dentro» y «fuera».

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