La No-dualidad no posee límite alguno

Intentaré profundizar en una de las ideas más hermosas (sino la más hermosa) producida por el pensamiento humano. La genialidad que, oculta junto a la belleza y exaltación interior que ofrece su entendimiento, es bálsamo que aquieta la mente.

La No-dualidad es la base del sistema Vedanta Advaita; es su razón de ser. Incluso conceptos como Maya y Karma no son más que expresiones posteriores que nacen para aclarar la idea fundamental del pensamiento oriental.

Gran parte de las inquietudes de todo individuo se resumen en buscar la razón de su existencia. Ahondar la naturaleza de la causa primera de todas las cosas ha sido siempre, a través de todas las épocas, el afán de cientos de pensadores y filósofos. Algunos de ellos explican, mediante geniales postulados filosóficos y teológicos, y siempre de manera parcial, las inquietudes primarias: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?

Para resolver el dilema de la existencia, el Vedanta Advaita propone una salida diferente a la que provee la especulación racional occidental: asume la realidad primera como No-dual, es decir, asume la existencia de contenidos sin asociarlos a ninguna expresión de «nombre» ni «forma». Para el Advaita, la No-dualidad no posee límite alguno de lugar o tiempo: es siempre Existente, Estable y Continua. Además, no es un ente teórico, pues puede ser verificada mediante un acto empírico, práctico y experimentable. He aquí la diferencia con los sistemas teóricos occidentales: la realidad Última, o lo que es lo mismo, la realidad Primera, permite una participación empírica de su naturaleza.

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