La No-dualidad es indefinible pero experimentable

He aquí una afirmación que confunde a los pensadores occidentales: la filosofía Advaita es un sistema teóricopráctico. No existe dicotomía entre los aspectos teorético y formal. Tampoco existe fractura entre filosofía y religión. ¿Cómo puede ser esto? Es fácil: todos los estados que se definen a lo largo de la práctica interior, inclusive la realidad No-dual, son susceptibles de ser experimentados.

Es viable hacer el seguimiento de cada uno de los estados mentales por los que transcurre la práctica interior en sus primeras etapas. Inclusive, las descripciones de los niveles a los que se llega son universales, esto es, pueden ser analizados de manera genérica para que cada cual, mientras practica, pueda situarse en cada instante y en cada lugar de sí mismo. En todos los diversos estados de conciencia el estudiante reconocerá, paso a paso, el lugar donde la mente se encuentra y la modalidad de operación que realiza.

Allende los estados superiores de la Meditación, la actividad egoica se desvanece lentamente impidiendo la descripción del Sujeto respecto a la experiencia que vive. Allí, el aroma mismo del estado no tiene comparación. La Conciencia no cesa aunque la mente esté privada de actividad, y la memoria y la egoencia quedan en estado potencial de existencia. La Conciencia no es un acto participativo de la mente. La Conciencia y su producto, el Saber, son independientes de la mente, de igual manera que la luz de la Luna no es propia de ella sino que es un simple reflejo de la irradiación solar.

La Conciencia Sabe, ya sea asociada a la mente o sin asociación a ella. La experiencia de Saber, asociada a la ausencia del yo, no genera memoria personal. La memoria personal es producto de la necesidad del Sujeto de fijar la experiencia como propia. Solo mediante el acto de localizarla y sentirse su dueño y experimentador puede sostener permanentemente el reconocimiento de la propia individualidad.

No existe memoria empírica de la ausencia del yo. El yo es tan solo la apropiación o el sentido de pertenencia de la memoria empírica. No existe Sujeto alguno sin pasado. Cuando un individuo compra un terreno y afirma ser su dueño, siente en su mente el acto del dominio sobre la tierra. De igual forma, el ente egoico supone ser el disfrutador de la experiencia. Ser dueño de «algo» es tan solo el sentido de pertenencia que se asocia al «algo». Ser Sujeto es, esencialmente, tener apreciación de memoria en estado dinámico asociada por karma.

La experiencia No-dual no se recuerda: se la Sabe existente. Pero ante la imposibilidad de encontrar propietario, los atributos experimentados no poseen referencia ni parangón alguno en la mente. De tal forma, es posible afirmar: ¡la No-dualidad es indefinible pero experimentable!

¿Qué extraño puente une la dualidad y la No-dualidad? ¿Qué extraño creador impulsa la desaparición y nueva aparición del yo, antes y después de la experiencia de la No-dualidad? Quien es capaz de contestar es conocedor de Brahman. Únicamente Aquel que ha logrado sumergirse en el océano sin límites del Saber y ha buceado hasta tocar la otra orilla es conocedor de sí mismo; lo demás es pura ignorancia.

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