La naturaleza No-dual no depende de tiempo ni espacio

La cualidad innata a toda dualidad es «nombre» y «forma». Otra expresión que determina la naturaleza dual del ser humano es nacimiento, desarrollo, reproducción y muerte. Uno y otro están determinados bajo la prerrogativa de causalidad, y su naturaleza se desarrolla en forma dinámica bajo los lineamientos de tiempo y espacio.

La naturaleza No-dual no depende de tiempo ni espacio. Esta extraña propuesta referente a la naturaleza No-dual pareciera improbable. Dirían muchos: ¿Cómo verificar la ausencia de tiempo y espacio? ¿Qué le ocurriría al individuo sumergido en semejante ambiente? ¿Acaso podría regresar de él sin daño? Debe entenderse que la realidad No-dual se define a Sí misma y únicamente quien la experimenta logra entender la magnitud de lo infinito en Sí mismo.

La No-dualidad es una corriente de realidad que, desgraciadamente, no se contagia. La cercanía de un maestro conocedor de Brahman impulsa la exaltación interior de sus devotos, pero dicha alegría está aún muy lejos de propiciar la Bienaventuranza propia de quien la infunde.

La Bienaventuranza de un Gnani no se parece a la inmensa alegría que la mente puede llegar a sentir. Tampoco su libertad puede asimilarse a su referencia mental. La No-dualidad simplemente aparece, arroba y lanza la mente al maravilloso abismo de la inexistencia egoica. No existe testigo personal del suceso, no perdura rastro alguno que algún otro espectador pueda seguir para atestiguar la naturaleza que ahora le envuelve.

Mientras el Gnani, absorto en la inmaculada placidez de lo infinito, se encuentre sentado en firme Meditación, podrá ser comparado por un agente externo a una inmóvil y pétrea estatua. Un testigo ajeno notará un «algo» que él irradia. Los ojos de quien lo observa intentarán fijarse en una zona de su cuerpo, pero le será difícil detallar, pues la mente y todos sus sentidos son arrojados hacia «fuera»1 impidiendo crear la acostumbrada separatividad. Se crea así un mágico ambiente de soltura y quietud en todo el alrededor.

¿Quién podría describir el misterio que encierra pertenecer a un mundo libre de atributos, donde los entes yacen indiferenciados, el espacio no distancia los Objetos y el tiempo no muestra cambio alguno en ellos?

¿Dónde se esconde la limitada frontera de una gota luego de sumergirse en el océano del que es parte? Así, la naturaleza egoica se desarticula bajo el peso de la experiencia No-dual. Memoria, razón, lógica, y demás agentes de la mente se disocian dando paso a la magnánima fuente de todo el universo: el Atman.

1 Esto es, tiende a perder el sentido de distanciamiento espacial entre Objeto y Sujeto.

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