La libertad propia del individuo

La libertad propia del individuo no reside en su capacidad de cambiar los sucesos futuros que, de por sí y pese a su malestar o negación, un día acontecerán. La verdadera libertad interior implica evitar, mediante la realización de acciones diestras, el encadenamiento en el futuro de la universalidad de hechos que ahora acontecen en el Presente, de tal forma que al realizarlas no exista “apetencia de fruto” ni “actividad egoísta”.

Se denomina dharma cuando la acción y el acto de saber se realizan al unísono y de forma correcta; la acción se realiza por sí misma sin que intervenga el Sujeto (en el Presente el ego es inexistente). La ausencia de Sujeto no implica inercia (no incurrir en la realización de la acción) en la acción. Jamás se niega la realización de la acción, ni tampoco se induce su incorrecto cumplimiento. Tan solo se impulsa al individuo a que actúe llevado sin una meta, sin que su mente se traslade momentáneamente al futuro mientras ejecuta la acción; a que actúe sin sentido egoico, y con ello realice la acción por la acción y no por su consecuencia.

“Ni me afectan las obras ni apetezco su fruto. Quien así me conoce no está ligado a la acción”1

“Quien ve la inacción en la acción y la acción en la inacción es sabio entre los hombres, y en armonía permanece mientras ejecuta toda acción”2

“Inapetente al fruto de las obras y siempre satisfecho, de nada se ampara, no haciendo cosa alguna aunque todas las haga”3

1 Bhagavad Guita IV, 14. Annie Bessant, editorial Hastinapura, Buenos Aires, 1987

2 Ídem, B. G., IV, 18.

3 Ídem, B. G., IV, 20.

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