Estoy agotado de practicar interiormente la meditación…

Estudiante: Estoy agotado de practicar interiormente la meditación…

Sesha: Tú no estás agotado de practicar, estás agotado de pelear contra tu mente. Estás agotado porque todo el tiempo intentas controlar tus pensamientos y te das cuenta que no lo logras. Es tan infructuoso tu esfuerzo como el hecho de cerrar los ojos para, al abrirlos nuevamente, querer ser rubio y tener ojos azules. Debes situarte correctamente respecto a tu percepción, si no, te será imposible el más mínimo control de tu interior. Tu lucha es absurda, siempre perderás.

Estudiante: No sé, yo lo intento…

Sesha: ¿Hasta qué punto tienes que seguir en esa lucha interior o hasta qué punto tienes que dejar de lado ese esfuerzo que realizas? No lo sabes, ¿cierto?

Mientras la lucha que realizas en cada práctica la asumas como una disciplina, debes de seguir intentándolo. Ese es el límite. Mientras la lucha que estás imponiéndote contigo mismo se base en un acto de disciplina, entonces sigue esforzándote, sigue luchando aunque no llegues a puerto seguro. Cuando, en cambio, tu lucha interior se convierta en una situación disociativa, conflictiva, que produce más caos y desesperación que otra condición, entonces déjala.

¿Hasta qué punto es válido meditar todos los días? Si es por disciplina, practica a diario, si es por obligación, no lo hagas. Cuando tu sistema mental pierda la certeza y la claridad de que la práctica sirva como un evento constructivo de tu propia naturaleza, entonces no la hagas todos los días, deja de hacerla. Mientras tu práctica se sustente en la disciplina es válida. Cuando produzca dolor, aunque produzca conflicto y desazón, si está sustentada en la disciplina, entonces mantenla, sigue adelante, pues tu carácter se afianza psicológicamente.

Disciplina implica que controlas el momento en que puedes dejar o mantener la práctica. Mientras la voluntad induzca la disciplina, entonces controlas el momento hasta donde puedes sostener el dolor o el conflicto que se genera a costa de tu descontrol mental.

Cuando te obligas a ti mismo sin entender la razón por la cual realizas la práctica, entonces déjala a un lado, pues entonces te haces daño. Sin claridad, la práctica se convierte en una obligatoriedad insana, se convierte en una fruta podrida que contamina aún más la mente.

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