Estar «dentro» y estar «fuera»

Estar «dentro» y estar «fuera» es una práctica que pareciera ser común y de la cual no se necesita aclaración; sin embargo, no es así. Es sumamente importante diferenciar los mundos que aparecen cuando el Sujeto experimenta a los Objetos como «dentro» o «fuera», pues cada uno implica cánones especiales de cognición que modelan una forma de Sujeto y de Objeto y, por lo tanto, del universo cognoscible.

Cuando el Sujeto asume como límite de la realidad física su propia frontera sensoria, todo aquello que conoce mediante los sentidos lo sitúa «fuera» de su propio límite sensorio. En cambio, si el Sujeto asume como límite de realidad su frontera sensoria y experimenta los contenidos conocidos sin el requerimiento de los sentidos físicos, entonces lo conocido hace parte de «dentro».

Los limitantes Espacial y de Frontera originan la aparición de cuatro modalidades de cognición: Particularidad «dentro», Particularidad «fuera», Totalidad «dentro» y Totalidad «fuera». Estas cuatro condiciones de cognición generan a su vez cuatro estados de conciencia, cada uno de ellos con reglas y cánones propios de cognición. Es posible, por ejemplo, traer de la memoria un recuerdo en forma de edificio (Totalidad «dentro»), pasar de allí con la velocidad de la mente a apreciar con distancia parte del mundo externo, como la fachada de una construcción (Particularizar «fuera»), y así sucesivamente con cualquiera de las potenciales condiciones de cognición en cada uno de los estados de conciencia. Sin embargo, mientras el edificio imaginario puede crecer, cambiar inmediatamente de color, etcétera, la construcción externa parece inamovible a los ojos. Las condiciones de cognición poseen ciertas reglas que operan o no en otro estado de conciencia. Así, entonces, la validez de lo conocido puede ser real o relativa, según sean las reglas y el estado de conciencia que se encuentre activo.

 

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