En la práctica meditativa interesa discriminar la barrera psíquica

Sesha: El mundo físico, asociado a la práctica meditativa, está determinado por la frontera sensoria. La frontera psíquica más reducida se denomina «yo». La yoidad es aquello que te reconoce siendo, respecto a lo que tú consideras que no eres. En la práctica Meditativa interesa discriminar la barrera psíquica y no la sensoria. Por ello, se define como mundo interior o «dentro» aquel que no puede ser apresado mediante los sentidos sino solo a través de la mente y, como externo o «fuera» el que se reconoce mediante los sentidos. ¿Entiendes?

Estudiante: La frontera sensoria me es clara, pues reconozco la actividad sensoria y es fácil determinar dónde empieza mi cuerpo, es decir, dónde termina. Sin embargo, la frontera psíquica me cuesta entenderla. ¿Cómo es posible encontrar una entidad denominada «yo» carente de atributos? Reconocer, por ejemplo, que soy feliz o estoy triste es fácil, pero el «yo» y su frontera son difíciles de localizar.

Sesha: Entiendo tu dilema. Desde tu nacimiento te han asegurado que posees nacionalidad, apellido y nombre que te identifican. A medida que creciste te enseñaron a reconocerte a ti mismo con atributos propios. Ahora te pido que te veas a ti mismo libre de ellos y, por supuesto, te es prácticamente imposible. La vida misma, tal como la llevas, te ha educado a que si golpeas tu cuerpo te duela a ti y no a otro. Si tienes hambre, la sacias al comer tú y no el vecino. Tu frontera física es reconocible gracias a la vida misma.

Sin embargo, jamás te han dicho que tú «eres», simplemente «eres». Te atiborran de anhelos, deseos y metas, haciéndote ver que sin su logro tú «no eres». ¿Acaso alguna vez en la vida te has tomado el trabajo de actuar sin ánimo de fruto o sin sentirte actor de lo que haces, realizando la acción por la acción y no por su consecuencia? ¿Te has despojado alguna vez del fardo de «nombre» y «forma» intentado vislumbrarte libre de atributos?

En estos años de enseñanza se ha intentado delinear la posibilidad de ver el mundo y a sí mismos idénticos. Sin fantasear, sin recurrir a externas observancias o disciplinas insólitas. Basta tan solo, en la práctica interior, entender que el Sujeto mismo existe solamente asociado a otro concepto mental. «Soy», es el primer vestigio de dualidad que existe. Intenta reconocerte a ti mismo como «Soy» sin esfuerzo psíquico alguno y notarás el océano insondable que murmura como trasfondo.

Ser «yo» no es gran cosa, pero permite diferenciarnos de lo que aparentemente no somos. Cuando afirmas: soy feliz estás aseverando que tú eres feliz. Al parecer la felicidad va y viene, sin embargo tú atestiguas su nacimiento y muerte. La frontera a la que me refiero es tan virtual como la frontera física en el momento de diferenciar el tronco del brazo o el brazo de la mano o la mano de los dedos.

Estudiante: Es clara la dificultad de apresar con total definición una frontera física o psicológica.

Sesha: Para situarte lo mejor posible, has de saber que si experimentas exclusivamente tu mundo mental estás «dentro», dentro de la barrera sensoria. Si experimentas cualquier contenido usando los sentidos físicos, entonces estás percibiendo los contenidos externos, de «fuera».

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