El rumor del infinito que procura la Meditación

Estudiante: La mente es profundamente caótica, ¿cómo apaciguarla?

Sesha: Cuando la atención atiende a la atención misma debes plantear que todo lo que puede emerger como actividad en la mente debe acallarse. La atención en sí misma es terriblemente fácil y, a la vez, difícil de atender. Debes silenciar tu mundo interior, pues cualquier tipo de esfuerzo hace crear una frontera donde nace la subdivisión. A través de situar el esfuerzo en la atención la mente gira sobre sí misma, convirtiendo el vacío y el silencio en movimiento y distracción.

Es muy fácil, por ejemplo, observar inicialmente el vacío de pensamientos. Ese espacio vacío nace cuando detectas a la distancia cualquier pensamiento y notas momentáneamente su disolución. Dicho espacio carente de pensamientos se conforma a la distancia de tu propio interior; el perceptor atestigua su existencia completamente diferente a él mismo. Cuando dicha experiencia de vacío madura, gracias a observar continuamente la quietud del silencio interior a causa de la ausencia de pensamientos, notarás la intensidad de la conciencia que conoce a dicho vacío. Ahora se deshace toda condición psíquica. En esta nueva etapa te haces testigo de la “nadidad” en ti mismo. Cuando desalojas todo lo que fuiste y no queda historia personal alguna, la expectativa inteligente y viva de ser observador empieza a fluir simultáneamente como conocedor y conocido. Entonces surge la Concentración y con ella la experiencia no-dual.

La no-dualidad se conforma ahora como Concentración interior. Como una inmensa ballena, se traga el bote mental donde fluye la diferenciación. Quedas sumido en una espesa oscuridad donde no te distingues de ella y sumergido en la ausencia sensoria más completa, en una ausencia psicológica total, solo, inmerso en «Eso», en una corriente de existencia que ahoga al «yo». Si ello madura podrá surgir la Meditación, si no, el estado decaerá nuevamente a la Observación. Si te mantienes en franco equilibrio y tranquilidad, como testigo expectante de esa «nada» que confluye en todo el universo interior, vas a notar que el universo que estás experimentando en ti mismo eres tú mismo.

Cuando te acallas, cuando llega tu propia oscuridad mental, cuando se cierne la noche y pasas más allá de la afectación que la misma respiración tiene sobre tus sistemas, lentamente escucharás el rumor del infinito que procura la Meditación. Es un rumor cálido y cercano, alegre. Es el rumor de «Aquello». Luego de ser engullido por la noche, emerge la luz de lo infinito. Allí te haces diestro en morir y saltas al pulso profundo de la Meditación.

Estudiante: Es difícil soltarse a lo desconocido. ¿Qué hacer con el miedo?

Sesha: Deja que te consuma.

Estudiante: Pero allí todo ocurre tan rápido… sin saber cómo, surge el temor y nos arrastra.

Sesha: Entonces, busca; no en la práctica interior, adiéstrate en la vida cotidiana. Si tienes miedo, lánzate a los temores más escondidos que posees y entrégate a ellos. Empieza a hacer todo aquello que te da terror hacer; expresa amorosamente todo lo que te da terror decir. Aprende a soltarte en la vida y así aprenderás, por simetría, a soltarte en esa oscuridad interior.



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