El mundo está apareciendo a cada instante

Cuando las certezas que devienen de comprensiones diversas se afiancen en sus mentes, podrán entender que el dolor es un maestro. ¡Cuántas cosas se aprenden solo por su presencia! Hay cosas que jamás podrían ser entendidas si su siniestra mano no tocase nuestra piel. El dolor nos lleva dentro, nos interna en nosotros mismos, nos obliga a permanecer observándonos. Allí, en esa introspectiva podemos, si le permitimos doler, notar que él se acomoda a su causa originaria; es allí donde podemos bucear y escudriñar la causa que lo gestó. La ecuanimidad en la aceptación del propio dolor lleva a la dignidad mientras se lo experimenta. Vivir el dolor con la intensidad que merece, sin otorgarle más o menos realidad, permite ver su verdadera naturaleza.

No sean mediocres. No busquen disculpas. No justifiquen la propia ignorancia. No permitan que el dolor los inunde. No digan que no pueden más. No deben cambiar nada, solo deben vivir atentos.

Vivan, pero sin la mediocridad de estar pensando todo el tiempo, sin la mediocridad de estar en el vórtice de la miseria interior, de los conflictos psicológicos y mentales. Detéctenlos, sepan cuándo aparecen, denles un tiempo para vivirlos, pero no los conviertan en la continuidad de sus vidas.

Llénense de viento, llénense de sol, llénense de ciudad, de edificios, de cosas que están aconteciendo. No llenen la vida de soledad, de angustia, de desesperación, de situaciones que no existen, de pasados que fueron y que irrefutablemente no se pueden cambiar. Llenen la vida de pequeños instantes, de lluvia, de aire, de cielo, de sueños, de cosas que hay aquí en el presente.

Jóvenes, vivir atentos es la única opción de vida coherente. Sin embargo, cuando sus mentes huyan por los orificios de la historia, intenten dulcemente y sin violencia regresar y reaccionar exclusivamente al presente. Sean conscientes a diario de su ir y venir una y mil veces en el laberinto mental. Cuando detecten el hábito que los lleva a encadenarse sin sentido al pasado, reflexiónenlo y conózcanse.

Vean el mundo como algo que está naciendo; el mundo está apareciendo a cada instante. El mundo no está viniendo, ni se está yendo; el mundo es todo presente. Supongan que en cualquier instante mueren y vivan siempre con la intensidad del último vestigio de lo percibido.

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