Al buscar tus propios límites psíquicos

Sesha: La mente reconoce el universo como un «algo definido» por una única razón: la apreciación que de él hace en forma de barrido momentáneo de «nombre» y «forma» entre contenidos que asumen fronteras preestablecidas en la memoria. ¿Desde qué lugar de ti me percibes?

Estudiante: Desde mí, desde mi propio cuerpo.

Sesha: ¿Tu yoidad ocupa todo el cuerpo o una parte?

Estudiante: No, mi ego no ocupa lugar alguno, pero reconoce como propia cualquier parte del cuerpo.

Sesha: Tan solo nota cómo, al buscar tus propios límites psíquicos, recurres a la memoria para intentar definirlos.

Mientras tu unidad psíquica explora el acto de ser Sujeto, los sentidos físicos tienden a desconectarse. La memoria se convierte en la única fuente interpretativa de la información. Te reconoces como un Sujeto situado «dentro», en ti mismo. Cuando el mundo externo emerge nuevamente, lo reconoces «fuera» de ti, manifiesto en miles de entes diferentes, asociados cada uno a su propia frontera que lo delimita de otro. ¡Entiende!: ser Sujeto es previo a saber que tienes un cuerpo.

La multiplicidad nace de interpretarse mentalmente a sí mismo «dentro» de una frontera sensoria o por la identificación de entes externos con contenidos previos residentes en la memoria. Cada contenido mental posee una frontera que lo diferencia de cualquier otro contenido mental.

Obsérvame. Nota mi presencia. ¿Desde qué lugar de ti me percibes?

Estudiante: Desde dentro de mí.

Sesha: ¿En qué lugar de ti opera el acto de conocerme?

Estudiante: No sé; está en mí, tal vez en mi cabeza.

Sesha: Obsérvame. ¿Desde qué lugar eres capaz de notar los sentimientos que te conectan a este sitio, a tus compañeros o a mí? ¿Acaso desde el mismo lugar de la cabeza?

Estudiante: No, claramente no. Lo noto más en el resto del cuerpo, en el pecho, el abdomen…

Sesha: Tu yoidad realmente asume una actividad un tanto extraña. Es capaz de situarte en la cabeza y hacerte notar que desde allí «tú me conoces». Es también capaz de situarte en otra parte del cuerpo y hacerte afirmar que es centro de «sentir».

Ahora obsérvame sin sentirte localizado mientras lo haces.

Estudiante: No te entiendo muy bien.

Sesha: Obsérvame sin notar que lo haces con la vista. Escúchame sin localizarte en el oído. ¡Vamos, inténtalo!

Estudiante: No puedo, me es imposible.

Sesha: Eres esclavo de tu propia localización respecto a una parte de tu cuerpo, de tu psique o de tus sentidos. ¿Acaso no entiendes que sin esta localización tu «yo» no existiría? Tu yoidad no es un «algo» que tenga realidad independiente de otro «algo». Tu «yo» es tan solo el sentido mental de propiedad, de pertenencia, con el que experimentas el mundo interno o externo. Mientras perdure la frontera de yoidad existe la doble posibilidad de ver un mundo externo al Sujeto «fuera», y otro interno o «dentro» de él; la frontera es el ámbito virtual sensorio.

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